Los 7 pueblos con encanto más bonitos de la Toscana italiana

Olvídate de los habituales recorridos turísticos de Florencia, Siena y Pisa, porque la Toscana está impregnada de pueblos con historia medieval, ciudades amuralladas y estilos renacentistas.

Esta región tiene es sin lugar a dudas una de las más bellas de toda Italia (y de toda Europa, me atrevería a decir). Desde la arquitectura hasta el paisaje es cautivador y atractivo en igual medida.

La mejor manera de explorar esta zona en coche. Conducir por la Toscana es una experiencia fascinante que te permitirá disfrutar de los tejados inclinados de tejas rojas o visitar los antiguos asentamientos etruscos que se extienden por las colinas de los Apeninos.

A continuación te mostramos algunos de los pueblos con más encanto que puedes visitar en la Toscana italiana.

San Gimignano

San Gimignano | Foto: Makalu - Pixabay
San Gimignano | Foto: Makalu – Pixabay

A menos de una hora en coche al noroeste de la bonita Siena de ladrillos rojos y de la mismísima Florencia se encuentra San Gimignano, el pueblo toscano más conocido de esta lista. Es ideal para una excursión de medio día o un día. Fue levantada por primera vez por los antiguos etruscos, que vinieron y revistieron las ondulantes colinas con casitas de pizarra y piedra.

En los pueblos amurallados toscanos de la época medieval, las familias adineradas competían entre sí por la erección de torres más altas, que simbolizaba más poder y riqueza, y a la vez las torres servían como hostales y fortalezas.

En los tiempos medievales y del Renacimiento era un punto de pausa en la marcha de los peregrinos católicos hacia Roma. Tras la caída del Imperio Romano, la Iglesia tomó el relevo, patrocinando la ciudad con la gloriosa Basílica de San Agustín y la Colegiata de Santa María Asunta del siglo XII, y trayendo consigo un flujo constante de peregrinos y poetas que se apresuraron a elogiar la belleza de San Gimignano y su majestuoso entorno de ondulantes bosques de cipreses y campos con tonos de azafrán.

El centro histórico de San Gimignano fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990. Hoy, las 14 torres de esta comunidad medieval amurallada proporcionan un atractivo especial para los viajeros que buscan historia, ambiente y un sabor de la Italia rural de antaño.


Lucca

Lucca | Foto: Al Buettner - Pixabay
Lucca | Foto: Al Buettner – Pixabay

Lucca está situada en las verdes tierras bajas de la cuenca del río Serchio, lo que la convierte en una de las pocas ciudades y pueblos de la Toscana que no ocupa una posición en la cima de una colina.

Está rodeada por todos lados por las murallas renacentistas mejor conservadas de toda la Toscana, que se han revestido de musgo y han sido reclamadas por los omnipresentes cipreses y eucaliptos a lo largo de los siglos. Son arboladas y estupendas para pasear andando o en bicicleta, proporcionando una maravillosa vista para admirar las calles empedradas y los hermosos edificios de la ciudad.

En el corazón de la ciudad, todas las calles se unen en la elíptica Piazza dell’Anfiteatro, que domina con su estuco pintado en ocre y sus espacios al fresco bañados por el sol, repleta de tiendas, bares y restaurantes.

Es conocida por ser la ciudad natal de los compositores Giacomo Puccini, Francesco Geminiani, Luigi Boccherini y Alfredo Catalani. En el casco antiguo de la ciudad se puede visitar un museo con fotos, manuscritos, libretos originales relacionados con la vida y la obra de Puccini.


Cortona

Cortona | Foto: Achim Ruhnau - Unsplash
Cortona | Foto: Achim Ruhnau – Unsplash

En el sur de la provincia toscana de Arezzo, cubierta por las laderas de las colinas de los pre-Apeninos, se encuentra la ciudad etrusca ed Cortona, una ciudad enmurallada, de piedra, coronada por una hermosa torre medieval, llena de callejones serpenteantes.

Su posición privilegiada sobre las onduladas llanuras de la Valdichiana, a 600m sobre el nivel del mar, hace que tenga unas vistas espectaculares sobre el valle circundante y las brillantes aguas del lago Trasimeno. Entre los siglos VIII y VII a. C., Cortona se convirtió en un importante reinado etrusco probablemente debido a su estratégica ubicación, que permitía un amplio control de territorios que fueron parte del reinado.

Aunque la ciudad es pequeña, está repleta de sitios interesantes para visitar, como el Museo Diocesano o el dell’Accademia Etrusca, el Palazzo Comunale, el Duomo, la catedral de Cortona, la iglesia de San Francesco y la de Santa Maria delle Grazie al Calcinaio. Los mercados bullen los fines de semana, abarrotados entre la Plaza Garibaldi y la Catedral de Santa María en una mezcla de vino tinto (famosa en la región) y sándwiches de lampredotto.


Montepulciano

Montepulciano | Foto: Hans Bischoff - Pixabay
Montepulciano | Foto: Hans Bischoff – Pixabay

Situado a un tiro de piedra de Siena, Montepulciano es un festín para los sentidos. Este municipio de ladrillos rojos y terracota en las crestas de la Val’dOrcia atrae a una gran cantidad de turistas cada año. La arquitectura renacentista llena esta ciudad medieval, creada por la acaudalada familia Medici en el siglo XVI. Tan genuina es su arquitectura, que no se ha realizado ninguna obra importante aquí desde 1580.

Callejuelas estrechas que rezuman historia etrusca e influencia romana en cada grieta se extienden hasta el corazón de la ciudad, donde la Piazza Grande brilla con obras maestras de mármol y travertino, y donde podrás disfrutar de una copa de vino local Nobile y admirar el exterior de ladrillo rugoso del Duomo. Aquí hay una gran cantidad de bodegas y degustaciones para experimentar, y es que Montepulciano es famoso principalmente por su variedad de uva roja del mismo nombre y con mucho cuerpo.


Fosdinovo

Fosdinovo | Foto: Tanja Schwarz-Krapp - Pixabay
Fosdinovo | Foto: Tanja Schwarz-Krapp – Pixabay

En lo alto del terreno más escarpado del norte de la Toscana, en las laderas de las colinas de Massa y Carrara, se encuentra el enigmático pueblo de Fosdinovo. Está dominado por el poderoso y formidable perfil del melancólico Castello di Malaspina de Fosdinovo, que se remonta al siglo XII, y que ahora alberga un museo y un centro cultural que se puede visitar.

A lo lejos, el mar Tirreno marca el final de las tierras toscana. La vista de todo el círculo que se ofrece desde la cima de la colina de Fosdinovo es notable. En los días claros se puede ver todo el camino hasta la costa con la isla más allá, y la espectacular vista de las montañas que según la leyenda inspiró el Infierno de Dante. Encantadoras callejuelas serpentean por el pueblo y te llevan a la Piazza Garibaldi, una plaza ideal para ver pasar el mundo y admirar el entorno.


Barga

Barga | Foto: bsansby - Pixabay
Barga | Foto: bsansby – Pixabay

Barga está en la región de Garfagnana, a la sombra de las cumbres nevadas y nebulosas de la gran Pania della Croce y cerca de la ciudad más conocida de Lucca. Este antiguo pueblo escondido en la Toscana está repleto de calles empedradas muy estrechas, pequeñas plazas y escaleras empinadas. Su antiguo y poderoso Duomo es espectacular, y ofrece vistas panorámicas. Sin tanta masificación turística como otras localidades de la lista, Barga es perfecta para empaparse de la verdadera Toscana sin agobios por multitudes.

Los hallazgos arqueológicos documentan que el territorio ha estado habitado desde tiempos prehistóricos. Durante la edad media, Barga sufrió continuos asedios por parte de Lucca y Pisa, hasta que en el año 1341 Barga prefirió someterse a Florencia, lo cual que provocó el período de mayor esplendor.

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Pitigliano

Pitigliano | Foto: PaolaSabrinaStendardo - Pixabay
Pitigliano | Foto: PaolaSabrinaStendardo – Pixabay

Pitigliano es una pequeña ciudad situada en la hermosa región de la Maremma, cerca de la costa, arriba de su propio acantilado escarpado en medio de las tierras fronterizas entre la Toscana y el Lacio. Conocida también como la pequeña Jerusalén por la presencia histórica de una comunidad judía (los judíos pudieron vivir en Pitigliano pacíficamente hasta 1622), sus edificios escalonados se asientan sobre capas de piedra de toba volcánica roja. La ciudad tiene incluso un Museo Judío de la Cultura y su propia sinagoga.

También puedes visitar los túneles subterráneos y las cuevas excavadas en la toba debajo de la ciudad. Este laberinto de pasajes y habitaciones ha sido utilizado desde los tiempos de los etruscos.


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